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Nuevo naufragio de Benzema, uno más en una temporada para olvidar del francés. Cierto es que el delantero titular del Real Madrid no formó en el once del derb contra el Atlético, pero Zidane sí le eligió para que entrase en el 64′, en lugar de Cristiano y con 1-1 en el marcador, es decir, con la necesidad de que su equipo marcase para sumar tres puntos y recortar distancia en la pelea por el subcampeonato. Pero, como viene habitual, Benzema no fue el delantero que necesita el Madrid: en 26 minutos no hizo ni un disparo, ni a puerta ni fuera.
No sólo fue su falta de pegada, pues se defiende a Benzema apoyándose en su capacidad para asociarse y generar combinaciones, pero tampoco fue el caso: tocó sólo el balón cinco veces en media hora (contando la prolongación, de tres minutos), fallando uno de esos cinco pases. En la comparación, Isco le sacó los colores, aunque es cierto que jugando mucho más atrás tuvo más acceso al balón, pero en 18 minutos más la prolongación el malagueño dio 31 pases, todos buenos y de ellos 23 en campo contrario. Benzema no aportó ni llegada ni juego.

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Con su actuación, contribuyó a hacer crecer su estadística negativa contra el Atlético: tres goles en 29 partidos, una media de 0,10 por partido. También acrecentó Benzema sus números de este curso, muy flojos: nueve goles en 37 partidos, marca uno cada 284 minutos. En el ataque blanco en la segunda parte, Bale fue la otra cara de la moneda: el galés dio la asistencia de gol a Cristiano para el 1-0 y mostró muy buen tono jugando por la izquierda.

Sin embargo, lo previsible es que Bale vaya al banquillo el miércoles, en la vuelta de cuartos de Champions, y que sea Benzema el acompañante de Cristiano en el ataque blanco ante la Juventus. Los números de Bale en ataque son bastante mejores que los del galo: 14 goles en 31 partidos, uno cada 136 minutos. Pero Zidane empeñó su palabra y no va a ceder en su confianza hacia su compatriota.



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