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Un día más y ya no es noticia, el arquero del Atlético de Madrid, Jan Oblak, volvió a ser clave para su equipo. El esloveno volvió a dejar la portería a cero del equipo colchonero y ya son siete de 12 partidos en la presente campaña, algo más del 55%, una cifra que viene siendo la misma desde que se hizo con la titularidad del cuadro rojiblanco.

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“Es una pena. Se buscó de todas las maneras pero su portero, Oblak, tuvo una buena tarde. Sin él…”, el que habló fue Tucu Hernández tras el choque para constatar una realidad, que el esloveno mantuvo al Atlético en la victoria, fue clave. Sus paradas a tiros de Iago Aspas, en cuatro ocasiones; a Wass y a Guidetti dejaron los tres puntos en el casillero de los de Simeone.

Oblak fundamental para nosotros. Si no es el mejor, está entre los mejores porteros del mundo, para mí es el mejor. Está en un gran momento y tiene mucha confianza”, reconocía Godín al acabar el choque. En Balaídos, la cifra de paradas del esloveno se elevó a nueve, que es el récord en lo que va de campaña.

Hasta el momento, el arquero había tenido que multiplicarse en las citas de Barça y Athletic, primera con seis intervenciones y la segunda con siete; pero ante el cuadro gallego llegó a las nueve. Y todo para un total de 39 remates a puerta de los que ha detenido 35, que da una media de 4,4 por encuentro. Sólo de esos cinco remates a la portería fueron imposibles para él, curiosamente los cinco provenientes de centros laterales rematados de cabeza.

Ahora mismo, el esloveno tiene un 87.1% y le sitúa, según datos de la empresa estadística Opta, como el arquero más efectivo de las cinco grandes ligas. Por delante de su compañero Handanovic, por ejemplo, que lleva 24 paradas, seis por cada gol encajado. O por ejemplo Ter Stegen, que lleva 16 paradas, 5,33 por cada gol encajado. O De Gea, que acumula 20 paradas, lo mismo, cinco por cada gol encajado.

Las paradas milagrosas de Oblak no se circunscriben al encuentro del ante el Barça -Luis Suárez y Messi-, ni al del Celta de Vigo. El reguero ya es largo. En el partido de la primera jornada, ante el Girona, el esloveno salvó al equipo de la derrota con dos manos milagrosas. Una, volviendo sobre sus pasos para sacar a una mano el balón de la línea, cerca del descanso. La otra, a un remate de Kayode en el 94’. Ante Las Palmas, dos más, una a disparo de Viera y otra, un penalti en la segunda mitad, también al internacional español. Contra el Málaga, el arquero evitó que el primer jugador que marcase en el estreno del Wanda Metropolitano no lo marcase un jugador del Atlético de Madrid, con un remate de Borja a bocajarro que detuvo. En la recta final le sacó otra mano enorme al uruguayo Rolán. En Leganés fueron tres las paradas calve, dos de ellas a El Zhar y otra a Amrabat en el tramo final.

PENDIENTE DE SU AMPLIACIÓN

El Atlético de Madrid renovó este verano a jugadores clave para el futuro del equipo rojiblanco. Y quiere seguir con esa política. Griezmann, Koke y Saúl han mejorado sus contratos y su cláusula de rescisión ha subido. Los dos canteranos tienen una de 150 ‘kilos’.

El siguiente puede ser Jan Oblak. El esloveno firmó una ampliación en hace casi año y medio hasta junio de 2021, con una mejora de ficha y una nueva cláusula: 100 millones de euros. Entonces era la más alta de la plantilla y récord absoluto en la historia del Atlético, pero ese importe parece haberse quedado pequeño.

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