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Unos 7.500 abonados del Celta no podrán presenciar mañana en Balaídos el partido entre el Celta y el Atlético de Madrid. Abel Caballero, alcalde de Vigo, confirmó este mediodía que las dos gradas de Río, Alto y Bajo, no abrirán sus puertas tras detectarse un fallo en las piezas de la nueva cubierta. El Celta pidió el aplazamiento del encuentro o jugarlo en Madrid, pero ambas propuestas han sido rechazadas.

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"Para mí la seguridad es lo más importante y ya lo hicimos en otras ocasiones. Al no tener garantías al mil por mil para la seguridad de las personas decidimos que la grada no se puede utilizar. Es la recomendación que nos hacen los técnicos y la decisión la tomo yo. La probabilidad de que pase algo está por debajo del uno por mil", explicó el regidor vigués.

Caballero indicó que "las condiciones de seguridad prácticamente lo permitían, pero a mí el prácticamente no me llega. Le digo a los aficionados que lo entiendan, que es para proteger la vida de las personas".

El alcalde señaló que el ayuntamiento se encargará de devolver el coste de las entradas a los socios y que después le demandará esa cantidad económica "a las empresas que cometieron el error".

El objetivo de los responsables de la reforma de la cubierta de Río es que la grada esté operativa en el próximo partido, contra el Athletic de Bilbao. "Los plazos de la obra se mantienen y la vamos a acabar antes del 31 de diciembre. De no haber surgido esta dificultad técnica, hubiésemos jugado con el 90% de la grada cubierta, afirmó Caballero.

La alternativa que barajó el ayuntamiento de Vigo fue ubicar una pantalla gigante en el parque de Castrelos: "Ya la teníamos alquilada, pero LaLiga nos dice que no nos lo permite hacer por los derechos de imagen".

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*Datos actualizados a fecha 21 de octubre de 2017

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