Compartir

Saúl Ñíguez volverá a casa, de manera literal, a finales de octubre para jugar ante el Elche en el Martínez Valero en la ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey. Eso, claro, si Diego Simeone le convoca para ese encuentro y no le deja en Madrid, ya que en esta ronda, el argentino suele dar minutos a los que menos participación están teniendo en la plantilla, además de a canteranos.

plus500

Lo que está claro es que Saúl ha recibido con alegría el emparejamiento entre el Atlético y el Elche, los dos equipos de su corazón. Porque el club rojiblanco se lo ha dado todo desde que entrase en la cantera, pero la tierra tira, y el centrocampista nació en la ciudad ilicitana hace 22 años.

No en vano, Sául mostró hace unos meses uno de los tatuajes que lleva en el cuerpo. Este concretamente está en el brazo derecho y es un escudo compuesto por la mitad del del Atlético y la mitad del del Eche. Prueba inequívoca de lo que Saúl siente por los dos equipos que se verán las caras en una semana en duelo copero. También se tatuó un rayo en la muñeca, tras su paso por Vallecas, y el número 22 con el que debutó en Primera división.

Además, Saúl siempre está pendiente del Elche, equipo que el pasado curso acabó descendiendo a Segunda B, donde ahora compite. Es abonado de la entidad franjiverde, condición que renueva cada temporada y sus guiños hacia el equipo de su tierra son constantes. Y en Elche, claro, es muy querido. Es el primer internacional español de la ciudad y un auténtico ídolo para los más pequeños.

Artículo original