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Aquella tarde del 28 de mayo, cuando en mi reloj marcaban más o menos las 20:30, nos despedimos definitivamente y yo aún no termino de creérmelo. Será que en realidad tu recuerdo va a estar siempre vivo entre nosotros, a pesar de no que no vayamos a vernos más físicamente. Estadio, se ha terminado tu ciclo de vida y, antes de que te vayas para siempre, no me queda otra más que darte las gracias. Gracias por ser una de mis cosas más bonitas y uno de mis lugares preferidos de Madrid, gracias por hacer que me olvide de los problemas más de una tarde, gracias por todos los recuerdos y las anécdotas que he creado a tu lado y que sé que, por fortuna, ya nunca voy a olvidar…

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En definitiva, es obligatorio darte las gracias por acompañarme durante mis 24 años y las gracias por tus 50 años de vida formando parte de la historia de un club centenario, que ha conocido el cielo, pero también el infierno. Gracias por las previas en tus aledaños llenas de risa, gracias por hacernos sentir cosas inexplicables, pero saber que son reales nada más cruzar cualquiera de tus entradas, gracias por darnos tantas emociones entendibles solamente si hemos llorado dentro de ti como decía Joaquín Sabina. Nos despedimos ya y ha sido un placer haber coincidido contigo en esta vida. Hasta siempre, estadio Vicente Calderón.

Andrea Fraile es participante del concurso Despídete del Vicente Calderón con el Diario AS.

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